¡Ja, JA, JAAA...!
Como jefazo de Escritos de Pesadilla, le estoy cogiendo el gustillo a esto de despedir a los sirvientes más inútiles. Me ahorro dinero y disgustos a partes iguales.
Ahora le toca el turno a uno de mis camareros más abominables: Teodorico Furgindo, más conocido por el sobrenombre de "Cara de Plastilina". Cuando lo contraté hace siglo y medio, prometía mucho. Tenía a todos los críos y ancianos de la región asustados hasta el tuétano, pero con el paso de las décadas, se ha vuelto demasiado flemático y cortés. ¡Ya no aterroriza a nadie! ¡Ni siquiera a una paloma blanca de la paz! Está todo el día muy triste y melancólico, acordándose de la muchísimas ex novias espantadas por su aspecto una vez se mostraba cual era al salir desde detrás del biombo desde el cual se les presentaba en su primera cita a ciegas y de las muchas veces que le he rebajado el sueldo. Más bien se limita a atender la barra, aconsejando a los clientes que beban coca cola sin cafeína en vez de licores y cubatas, mientras a los fumadores les obsequiaba con parches de tabaco. Por este motivo, viendo su constante desmotivación a causar el mal ajeno, se le destituye del cargo.
¡Adiós, muchacho! ¡Que te contrate el fantasma errante de Al Capone, JA JA JA!
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¡¡Pues ale, a la calle!! Ese comportamiento tan agradable y amable por aqui no s epuede tolerar, no señor.
ResponderEliminarBien hecho, lo encontraba demasaido blando.
ResponderEliminarBesos
Nela
Nerea. El pobre chavalillo lloraba como una magdalena cuando lo despedí. Por eso le dije que podría entrenar al Osasuna, ja ja. Con ese espíritu, nos lo manda a tercera.
ResponderEliminarUn saludo de lo más fervoroso y maléfico. :P
Hola, Nela. Blando, soso, sin alma. Y yo precisaba que profiriese alaridos sin ton ni son y mordiscazos en el pescuezo de los clientes, para asustarlos a lo grande.
ResponderEliminarA la calle.
Si.
Estoy atinando, las cosas como son.
Ahora el siguiente.
Eso si, Nela, si quieres ocupar algunas de las vacantes...
Je je je.
Un besote.